La admiro porque siempre cuida los que la rodean. Tiene ese instinto maternal porque aunque siendo la tercera mayor ella cuidaba sobre sus cinco hermanos menores. Y a pesar de que mis dos hermanas ya no viven con nosotros ella se preocupa por ellas como si lo estuvieran.
La admiro porque siempre quiere ayudar a sus padres y familiares. Cuando ella vivía con su familia sufrieron hambres y pobreza y ella tuvo que trabajar en los campos con su padre y hermano mayor para poder ayudar mantener su familia.
La admiro porque aunque sufrió de depresión no se dio por vencida y lo supero. Mi madre siempre la verán con una sonrisa en su cara aunque se sienta físicamente o sentimentalmente derrotada.
Admiro a mi madre porque es fuerte, y por más grande que sea el dolor o la circunstancia lo sobrepasa y sigue adelante no por ella, pero por su familia.